sábado, 19 de enero de 2013

Sobre la palabra “hormiga” y sus derivados en español

On the word “ant” and its derivatives in Spanish

Origen de la palabra hormiga. Raíces griega y latina
La palabra “hormiga” proviene probablemente de la raíz indoeuropea morui, que dio origen al griego myrmex (μύρμηξ) y al latín formica. Dicha raíz dio los términos murave (ruso), myra (sueco) y mire (inglés). Formica derivó en los términos romances formiga (portugués), formica (italiano), furnică (rumano), fourmi (francés) y hormiga (español).
Varias palabras españolas conservan la raíz griega. Así, MIRMECOLOGÍA, la ciencia que estudia las hormigas, y diversos vocablos técnicos propios de dicha disciplina, por ejemplo: MIRMECOBIOSIS, MIRMECOBROMO, MIRMECOCLEPSIA, MIRMECÓCOLO, MIRMECOCORIA, MIRMECODOMACIO, MIRMECODOMO, MIRMECOFAGIA, MIRMECOFILIA, MIRMECÓFILO, MIRMECOFITA, MIRMECOFOBIA, MIRMECOGAMIA, MIRMECOIDE, MIRMECOMORFO, MIRMECOSIMBIOSIS, MIRMECOTROFIA, MIRMECOTRÓPICO y MIRMECOXENA.

Otras palabras con la misma raíz griega, aunque ajenas a la mirmecología, son:

MIRMECIA: verruga de las plantas de las manos o de los pies, con crecimiento penetrante y que produce hormigueo.
MIRMECITA o MIRMECITES: nombre dado por los antiguos a una piedra que llevaba señalada la figura de una hormiga. / Nombre en desuso de un mineral compuesto por cuarzo, albita y ortoclasa.
MIRMECOLEÓN: hormiga león, insecto neuróptero que se alimenta de hormigas. /  Monstruo imaginario mitad león, mitad hormiga.
MIRMEGO: parecido a una hormiga.
MIRMESTESIA: sensación de hormigueo.
MIRMIDONES: pueblo mencionado en la mitología griega. Según la versión del poeta romano Ovidio (Las metamorfosis, siglo I), Éaco, rey de Egina, pidió a Zeus que repoblara su ciudad, diezmada por una plaga. Zeus convirtió en hombres a todas las hormigas que había en un roble.
Dos bonitos neologismos proceden de la Myrmecologia Curiosa de Lochner (1690): la MIRMECANTROPÍA de Pitágoras y los hindúes (transformación de los hombres en hormigas), y la MIRMECOLATRÍA de los tesalios y otros pueblos (adoración a las hormigas).

Zeus, Éaco y hormigas en un roble convirtiéndose en hombres. Grabado de Virgil Solis para Las Metamorfosis de Ovidio, 1581

La raíz latina ha dado nombre a la familia de las hormigas o FORMÍCIDOS (FORMICIDAE), y ha originado palabras como:

FORMIATO: sal que resulta de la combinación del ácido fórmico con una base.
FORMICACIÓN: dolor comparado al que producirían un gran número de hormigas que se agitan en una parte. Hormigueo.
FORMICANTE: pulso formicante: pulso bajo, débil y frecuente, pareciendo al tacto como que andan hormigas por las arterias. / Propio de hormiga. / Lento, tardo.
FORMICARIO: parecido a la hormiga. / Nido artificial para criar hormigas.
FORMICÍVORO: que se alimenta de hormigas.
FÓRMICO: ácido líquido de olor picante que segregan las hormigas. / Tumor duro, negruzco, parecido a una verruga, que causa dolores análogos a las picaduras de las hormigas. / Nombre dado en el Mediterráneo a una roca cubierta por el agua.
FORMICULAR: concerniente a las hormigas, parecido a ellas.

Aparición de la palabra hormiga
La palabra hormiga, en su forma hablada, debió surgir en España entre los siglos VI y IX, periodo de formación de la lengua romance castellana. En su forma escrita, con f inicial (formiga) aparece, de acuerdo con los documentos que he consultado, a mediados del siglo XIII, durante el periodo del castellano medieval. En torno a 1250 dos obras registran la palabra formiga:

1)    El Lapidario de Alfonso X el Sabio, donde tiene el significado médico de “llaga corrosiva”. Aparece en el capítulo “De la piedra que hallan en la hiel del toro”, una piedra curativa con la que se untan las apostemas calientes, que sanan, & otrossi faz las llagas corrosiuas a que llaman formiga.

 Folio del Lapidario (c. 1250) de Alfonso X el Sabio donde aparece la palabra formiga
(Biblioteca de El Escorial, MS. h.I.15)

 Línea del Lapidario con la palabra formiga subrayada

2)    El Libro de los animales que cazan de Abraham de Toledo (Moamín), donde las hormigas y sus pupas son citadas varias veces como ingrediente de medicamentos y emplastos empleados para curar enfermedades de las aves de cetrería. Por ejemplo, en este párrafo: E a las vezes fázes la podagre en las palmas, mayormient a los açores, e ínchan[se]les las palmas, pues caten la inchazón, e si vieren que non es bien clara ni tira contra amarellor, tomen tres formigas grandes e de los uevos de las formigas e tiestos de terrazo nuevo e del arambre quemado, tanto de lo uno como de lo ál, e muélanlo e mézclenlo con alvuras de uevos e fáganlo espesso assí como albarham, e fagan dello emplaustro e póngangelo desuso

 Folio del Libro de los animales que cazan (c. 1250) de Abraham de Toledo, donde aparece la palabra formigas
(Biblioteca Nacional, Madrid, MS. Reservado 270)

 Línea del Libro de los animales que cazan con la palabra formigas subrayada

La palabra formiga (y su derivada formiguero) seguirá vigente hasta finales del siglo XV. Así, podemos verla escrita en las siguientes obras:

Estoria de Espanna (c. 1270) Alfonso X
General Estoria (c. 1275-1280) de Alfonso X,
Castigos del rey don Sancho IV (1292-1293), anónimo
Libro del cavallero Cifar  (1300-1305), anónimo
El Conde Lucanor (1325-1335) de Juan Manuel
Libro del caballero y del escudero (1326) de Juan Manuel
Libro de la caça de las aves (1386) de Pero López de Ayala
Libro de los gatos (c. 1400), anónimo
Sermones (1411-1412) de San Vicente Ferrer
Traducción y glosas de la Biblia de Alba (c. 1422-1433) de Mose Arragel de Guadalfajara
Traducción y glosas de la Eneida (1427-1428) de Enrique de Villena
Tratado de Astrología (1428) de Enrique de Villena
Visión deleitable (c. 1430-1440) de Alfonso de la Torre
Arcipreste de Talavera (1438) de Alfonso Martínez de Toledo
Traducción del Libro llamado Fedrón, de Platón (1446-1447) de Pero Díaz de Toledo
Las Etimologías romanceadas de San Isidoro (c. 1450), anónimo
Espejo de medicina (1454) de Alfonso Chirino
Traducción del Lilio de medicina de Gordonio (1495), anónimo

El cambio de formiga a hormiga
Al comenzar el siglo XVI se asienta uno de los rasgos característicos del castellano medio o áurico frente al viejo castellano medieval: la f se convierte en h aspirada y, finalmente, en h muda. Aunque años antes se había registrado ocasionalmente la palabra hormiga, con h inicial, en alguna obra (por ejemplo, en el Libro de las veynte cartas e quistiones (1449) de Fernando de la Torre), no es hasta 1500 que se establece definitivamente la nueva grafía. A modo de ejemplo, estas son algunas de las obras escritas entre 1500 y 1550 donde aparece la palabra hormiga:

La Celestina (c. 1499-1502) de Fernando de Rojas 
Obra de agricultura (1513) de  Gabriel Alonso de Herrera
«Comedia Trophea» 1517) de  Bartolomé de Torres Naharro
«Comedia Jacinta» (1517) de  Bartolomé de Torres Naharro 
Tercera parte del libro llamado Abecedario Espiritual (1527) de Francisco de Osuna 
La Lozana Andaluza (1528) de  Francisco Delicado
Reloj de príncipes (1529-1531) de  Fray Antonio de Guevara
Diálogo de las transformaciones de Pitágoras (c. 1535), anónimo 
El Scholástico (1540) de  Cristóbal de Villalón 
Silva de varia lecciónc (1540-c. 1550) de Pedro de  Mejía  
Obra poética (1550- c. 1606) de  Baltasar del Alcázar 
«Traducciones clásicas» (1550-1580) de Fray Luis de León 

El término “hormiga” en los diccionarios
Resulta muy curioso asomarse a los diccionarios españoles para seguir la evolución de la noción de hormiga a lo largo de varias centurias. No siempre han ido acompasados a la ciencia de su tiempo. Echemos un vistazo al Diccionario de la Real Academia Española (DRAE).

1)    En 1734 el Diccionario de Autoridades define a la hormiga como “un insecto pequeño de color oscuro”. En 1817 el DRAE amplia la variedad de formas a “dos insectos muy comunes en España, que se diferencian solo por ser el uno de color acanelado y de una línea de largo, y el otro de color negro y de dos líneas de largo”. Esta caracterización durará hasta la edición de 1884. A partir de entonces (1899) la hormiga se definirá como “un insecto himenóptero…, con diversas especies”.
2)   El acodamiento de las antenas, un carácter fundamental de la anatomía de las hormigas, no aparece registrado hasta la edición de 1936.
3)    En 1817 se mencionan las castas de las hormigas: machos y hembras con alas, y el resto de individuos ápteros y sin sexo. Esta descripción de las castas la dio por primera vez Linneo en 1741, y fue reproducida por Esteban Terreros en su Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes de 1787. En 1899 el DRAE introdujo el término "neutro" para designar a los individuos asexuados. No será hasta la edición de 1956 que se dé la definición correcta: “hembras fecundas, machos y neutros o hembras estériles”.

“Carácter de la hormiga”. Folio del manuscrito Clasificación de los insectos para el uso de la Reyna Nª. Sª. [Isabel de Braganza] (1817), donde se da una descripción de las castas. Compilado y traducido por Tomás Villanova  en base a trabajos de Linneo. Real Biblioteca. Palacio Real de Madrid

Palabras derivadas de “hormiga”
Las palabras derivadas de hormiga han tomado por analogía algunas características de estos insectos sociales: su pequeñez y negrura, la formación de grupos y filas, su movimiento agitado, sus picaduras, la forma de sus pupas, la acción lenta pero efectiva de roer sus alimentos, el cosquilleo producido en la piel humana cuando caminan sobre ella… Y se han aplicado a temáticas tan diferentes como la medicina, la ganadería, la metalurgia, los juegos o la gastronomía.

 HORMIGA: insecto himenóptero… / Enfermedad cutánea que causa comezón. / Dados de jugar.
HORMIGANTE: que causa comezón.
HORMIGO, HORMIGOS, HORMIGUILLO: ceniza cernida que se mezclaba con el mineral de azogue en el método de beneficio por jabecas. / Gachas, por lo común de harina de maíz. / Guisado compuesto de pan rallado y lavado en agua caliente, que se mezcla con leche de almendras y un poco de simiente de cilantro. / Plato de repostería hecho generalmente con pan rallado, almendras o avellanas machacadas y miel. / Partes gruesas que quedan en el harnerillo al cribar la sémola o trigo quebrantado.                                             
HORMIGÓN: mezcla de piedras menudas y mortero de cemento y arena. / Enfermedad del ganado vacuno. / Enfermedad de algunas plantas cuyas raíces son roídas por un insecto.
HORMIGONERA: aparato para hacer el hormigón.          
HORMIGOSO, HORMIGUESCO: perteneciente a las hormigas, dañado de ellas.
HORMIGUEAR, HORMIGUEO, HORMIGAMIENTO, HORMIGUEAMIENTO, HORMIGUEANTE: experimentar alguna parte del cuerpo una sensación más o menos molesta, comparable a la que resultaría si por ella bulleran o corrieran hormigas. / Bullir, ponerse en movimiento. / Hurtar cosas de poco precio.          
HORMIGUICA, HORMIGUILLA, HORMIGUITA, HORMIGÜELA: diminutivos de hormiga.
HORMIGUERO: perteneciente a las hormigas. / Lugar donde se crían y recogen las hormigas. / Lugar donde hay mucha gente en movimiento. / En la jerga de ladrones y rufianes, ladrón que hurta cosas de poco precio, o fullero que juega con dados falsos. / Montoncitos hierba o paja cubiertos con tierras que se hace en los barbechos para pegarles fuego y beneficiar la heredad.                                                                                      
HORMIGUILLA: cosquilleo, picazón o prurito.
HORMIGUILLAR: revolver el mineral argentífero hecho harina con el magistral y la sal común para preparar el beneficio.                       
HORMIGUILLO: enfermedad de las caballerías cuyos cascos se gastan poco a poco. / Línea de gente que se hace para ir pasando de mano en mano los materiales para las obras y otras cosas. Hormigos, plato de repostería. / Hormiguilla, cosquilleo. / Movimiento que producen las reacciones entre el mineral y los ingredientes incorporados para el beneficio por amalgamación. / Enfermedad del ganado vacuno debida a un gusano que carcome la punta del cuerno.

A la izquierda, pupas de la hormiga Messor barbarus; a la derecha, plato de cuscús 

Verdaderamente curioso es el término hormigo u hormiguillo referido a un plato que fue muy popular en Andalucía y otras partes de España. Así lo describe Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana o española (1611): “cierta menestra hecha de pan desmenuzado en forma de cabezas de hormigas, y esto significa cerca de los Arábigos la palabra alcuzcuzu”. Lope de Vega lo menciona en El acero de Madrid (1612): “Solo treinta huevos frescos / para dormir he sorbido. / Hormiguillos y almendradas / no tienen número”. Otras descripciones hablan de gachas de harina de maíz, de un plato de repostería a base de pan rallado con almendras o avellanas machacadas, de una especie de migas, de sémola de trigo cocida, muy similar entonces, como apuntaba Covarrubias, al cuscús de los árabes. En el parecido de los granos de cuscús con las pupas blancas de las hormigas ha querido ver algún autor el origen de la palabra hormigo.

El caso de las hormigas aladas
Si las hormigas comunes u obreras, tan ubicuas, han llamado la atención del hombre desde tiempo inmemorial, los individuos alados han despertado su asombro. Las hormigas con alas suponen el contraste con lo cotidiano, esto es, con la sempiterna presencia de las obreras ápteras deambulando aquí y allá por el suelo o por los árboles. Efectivamente, los machos y las reinas se dejan ver una sola vez al año, durante pocos días. Vuelan en tropel, se dispersan y son perseguidas por numerosos predadores. Las reinas han sido empleadas como cebo en la pesca con caña y en la caza de pájaros, y fueron el origen de un refrán cuatro veces centenario en España: “Por su mal le nacieron alas a la hormiga”.

Hormigas aladas llevadas por el viento. Emblema con el lema In suum dispendium (para su daño [le nacieron alas a la hormiga]). 
Ilustración de las Empresas morales (1680) de Juan de Borja

La primera mención a las hormigas aladas la encontramos en la Estoria de Espanna (c. 1270) de Alfonso X. Aparecen en la narración de un sueño premonitorio de Nerón anunciando su próximo fin: Sonno una noche que andaua sobre mar gouernando una naue, et falleciol el gouernage, et leuaualo su mugier, que ya era muerta, a unas tiniebras much estrechas, et cubriesse todo de formigas aladas.
En España han recibido distintos nombres: alada, aluda (Castilla), alúa (Andalucía), aladica, alaica, alaiga, alica (Aragón), algaldón, anderete (Navarra), alna, aludín [hormiga pequeña y rojiza con alas] (La Rioja), lo que da una idea del interés suscitado desde hace siglos por las hormigas aladas.

Fuentes:
Junto a la consulta de diversos diccionarios y obras clásicas mencionadas en este artículo, debo destacar la extraordinaria base de datos  de la Real Academia Española, accesible desde su página web: el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española (NTLLE), el Corpus del Nuevo diccionario histórico (CDH) y el Diccionario histórico de la lengua española (DHLE, etapa 1960-1996).

2 comentarios:

  1. Un articulo fascinante. Sólo un apunte: la mirmecita está compuesta por cuarzo, albita y ortoclasa. Aparece albite y ortoclase. Debe ser una mala jugada del corrector automático, je, je. Por cierto, su sinónimo actual sería un tipo de granito cuya ortoclasa es levemente oscura, como si fueran pequeñas hormigas andando sobre una piedra blanca. ¿Quizá de ahí derive el nombre?. Un saludo

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  2. Muchas gracias, José Alberto. Ya he corregido los dos errores. Como comentas, el nombre de mirmecita debe proceder de esas manchas oscuras sobre el fondo más claro del mineral, y que semejan hormigas.

    Saludos

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